A mi ser, yo mismo me prohíbo
revelar nuestro secreto,
decir tu nombre completo
o escribir el tuyo cuando escribo.

Prisionero de ti, ¡vivo!
buscándote en la sombría
caverna de mi eterna agonía.

Y cuando a solas te invoco,
en la oscura piedra toco
tu impasible compañía.